lunes, 15 de marzo de 2010

HERETIC LOVE - CANTO SECONDO

Heretic Love

Canto secondo

Tic, tac, tic, tac… Tic, tic, tic… Crash, cra-ash… Dos horas de ruidos cacofónicos de eco, eclécticos, con fuerzas eróticas mayores o iguales a dos, pero menores y distintas al infinito. Erizo de mar, mezcla marrón súper pigmentada, escarnio andrógino adornando la ventana.
Por fuera, expuestos a la calle, han existido unos escalones húmedos, salpicados, llenos de pecas de agua. Pecas traslucidas, manchas sucias, claroscuras. Escalones como piel marmórea pecosa: o son albinos o vampiros, o simplemente un ser mal maquillado.
En medio de la calle, un pequeño charco sigue en aumento, en un bache. Un chirrido se produce entre agua y lluvia: que quede claro, por favor, que son siempre distintas. Ellas se unen y rechinan, se unen y gritan. Estar así de cerca siempre duele, como adarga en el vientre lamiendo chorros de sangre salada. Me dijeron que hace tiempo habían tomado un baño, pero no se los creo, pues ¿para qué jugar a eso otra vez?
…Ésa es un hambre infinita, que no se sacia, y que como vómito apetece nuevas pendencias: deseos que luchan, órganos que discuten y concurren mientras se retuercen, ya para tragar o vomitar. ¿La dirección es acaso la diferencia entre acto y acción? Estos actos son los mismos, casi iguales los movimientos musculares; pero las acciones son distintas.

In, out. In, out. Dentro, fuera… Una y otra vez… ¿Qué anzuelo han mordido tus ojos de pez?

Tic, tic, tic… Un ruido analógico-crónico, cada vez más lento. Dispar y sin tiempo. ¡No! Definitivamente eso no es un reloj, aunque sí es un segundero, pero, ¿dónde rayos hayo el tiempo?
¡Crash, cra-ash! Ahí está: en la lluvia, en los relámpagos de luz. Escurriéndose en la lluvia, disfrazada de agua. Escurriéndose en el agua, disfrazada de tiempo… ¡Qué más da!: Darle cuerda, desde abajo, a tu cuerpo, que como un reloj, tampoco es tiempo.
El ruido de la lluvia, es siempre distinto a ésta. El tiempo es algo es tan distinto, incluso frente a la des-ventura del viento, o a mi pulsera de mano con forma de tiempo.

Ayer, entonces, hubo una masacre: y los “tic” de la lluvia no fueron más que griteríos de dolores, que como en un parto, chirriaban, al igual que una garganta entumiéndose. ¿Qué boca quejaba?, ¿de dónde emergían al sonido esos “tic”? (Venir al sendero de las ondas del sonido, implica un distanciamiento, donde no eran aún sonido pero se aproximaban entes ya existentes que se vendrían a configurar como tal, ¿de dónde, entonces, prœ-vienen?) Del agua, obviamente, pero no de la lluvia, que se depositaba en el óvulo céntrico del charco, haciéndolo arder y gemir.
Aunque esos gritos no sean del agua, sino míos: debo admitir que estaba asustado con todos esos asesinatos. Con cada gota-lluvia, que como cuchilla afilada, se sepultaba con ganas (con las ganas de la tierra) dentro de la charca-agua. Sí porque, ¿no te he dicho? Era una charca, se me antojó que fuera mujer.

Una rueda ha venido a partir y a desparramar esa exigua charca. Yo que creía estar enamorado, ahora estoy decepcionado. Tan cerca se empaparon mis pestañas, y esa cercanía me dolía, mucho. Pero tan lejos, toda la charca pulverizada, no me interesa, porque me lastima. Y es que no la quise, y estoy avergonzado. ¿Adyacente? ¡No, por favor! ¿Remoto? ¡Tampoco!

Ese puente de goma, ha partido la charca. Rebotando tontamente: latex.

¿Latex? Burbuja porosa suave, linda, negra, pomposa. Rueda de vinil. Rueda negra de carbono: ¡Poliuretano! Con un traje negro excesivamente entallado.

Poing, poing… Avanza con su traje negro de latex, el esclavo. Tuerce a la derecha y desaparece por completo de la tierra. Esclavo de carga: de metales torcidos y acomodados, arquitectónicamente ensamblados.

Devengo ciego: ¿A dónde se ha ido la charca? Dentro de las llaves de la máquina, se enamoró y huyó. Ignorante, no sabe acerca de la demo-cracia ni de la mono-gamia. La una es una prueba loca. La otra un juego de monos insipientes. Crazy, demo, monos, game… ¡Bah! Palabras, tonterías. Nada propio de un gato de tejado que no ha aprendido a articular palabras, que es mudo y que no posee al mundo con discursos: blasfemias, elogios.

Tic, tac, tic, tac… Ladran sílabas desde el interior de la ventana; i-i, i-i, i-i… rechina una silla, soportando una carga con características humanas. La “i” que se prolifera como voz, o como tos en esa silla, es humana; la “u” es arácnida: ¡Buh! …A por el InsectIsIda: al ataque la “i” humana.
Las cosas siempre rechinan con una “i”, y se mastican con una “o” distensa, que laxamente va fraguando, aunque depende, porque ahora mismo no tengo hambre. No hay “o”, hay una “i” que proviene del interior de esa cama. ¿Dentro, es “dentro” en la cama, o encima de la cama? ¿“Dentro”, es venir a ser lo mismo que la cama?

Lo “interno”, es según se pueda contener y no según se pueda ser. Porque es distinto el ser, al contener. Continente y contenido: fractales de la biosfera, alpinistas que descienden hacia el cielo deslizándose a través de una loma: un montículo afilado, un embudo. ¡Trágatelos cielo, como moscas dentro de tu gran boca de sapo! Con esa lengua disfrazada de montaña, enróscala. Sorbe poco a poco tu café.

¿Otra vez?

Tic, tac, tic, tac… Tic, tic, tic… Crash, cra-ash… ¡Por el amor de Dios, Flat, ya deja de llorar!
Por Eduardo-Rien

sábado, 13 de marzo de 2010

The very best - Animhall ★ World Tour Youtube ★ Primer evento

Primer evento: Una banda de chicas, llamada CSS (Cansei de ser sexy) Ellas, bueno, si quieren enterarse de ellas miren en Wikipedia... Au revoir!!!

The very best - Animhall ★ World Tour Youtube

Cool!

El suelo colmado de alforjas y ropa sucia, de gente desocupada y ociosa. Una sombra, a veces dividida en dos, meciéndose en lo más bajo de una nube: Dos enormes cucarachas con alas en lo alto, volando, dando tumbos embriagadas del elixir de endorfinas.
Tres punto un puertas selladas con rocas. Dos punto setenta y tres cerebros alucinando en el suelo, con su mente de infierno de oro líquido y pulmones de acero.

…Ambos diestros animales se aproximan, con un refulgente aleteo. Tu cabello vuela, se asusta, me grita de miedo. ¿Qué puedo hacer con tus malditas medusas? Me aterran, como siempre lo han hecho. Porque en tu cabeza veo serpientes enfermizas, venenosas, alborotadas en lo alto de tu cuerpo, queriendo escapar amilanadas por la galerna que gira eternamente y da vueltas, de regreso. Si tuvieran alas, preferirían tener piernas para huir a ras del suelo, ocultándose. Si tuvieran piernas, preferirían arrastrarse hábilmente por el suelo, para que esos ojos de halcón no vean más que excremento al estrellarse con estrepito en contra del farallón de tu espalda y tus pechos.
Por ello, en tu cabello veo serpientes.
…¡Mientes! ¿Por qué siempre lo has hecho? Como un niño, ves que es grande, y nunca lo suficiente, el universo. Arroja esa pianola, deja tus notas tristes, dame un abrazo, y llévate mi aliento, ahí donde escondes con celo tu tósigo y secreto. ¡Dame una oportunidad, a mí mismo, de tratarte como a un escarabajo frágil y repugnante! ¡Deja que mis manos de pinzas y tenazas te traten con delicadeza y respeto! Voy a vomitar porque me repugnas, escarabajo villano…
Sintomáticamente, has aprendido a vomitar humo, y aquellas naves, aquellas bestias han descendido en el suelo. Tus serpientes se han calmado. Pero tus labios, desfigurados, mastican palabras ininteligibles y se retuercen como finas lombrices agonizantes sobre las lozas de tus dientes. Tu garganta, al igual que un viejo ciprés, rechina y gime desde dentro de tu cuerpo: es tu estómago quien habla. Son tus piernas las que ladran. Son tus manos todo un rétor: ¡convénceme, preciosa, que nunca me he sabido callar!

¿Tus retóricas manos me quieren golpear? ¡Cálmate, te lo ordeno! Me invade de nuevo el pavor. ¿Son tus labios aquel puñado rojo y seco que me quiere besar? ¡Aléjate, de una buena vez, aléjate! ¿Aquellas cadenas que me atan son tus brazos? ¡Suéltame, por favor, te lo ruego!
¡No tires de mí!, ¿a dónde me quieres llevar? ¡Déjame en paz, por favor, te lo ruego! ¿Qué te he hecho?… ¿Pero qué es eso? Aquella ruda caricia que rueda por mi espalda, ¿qué es? Te debates, tus intenciones no son las de lastimarme, lo puedo leer en tus ojos enamorados, pulverizados. Aquellos ojos tontos, rojos y tontos. Lo sé, porque no estuvieras tan feliz, si no estuvieras enamorada, idiotizada. Ahora ríes, ¡es que tú eres un monstruo! Pedazo de cielo de bellaquería…
Aquel olor viene de la letrina, y esas cucarachas son moscas agigantadas por el deseo… Una voz ronca, tosca, toma forma en tu boca, preciosa tu boca: ambrosía de cielo. Tu pelo adorna, con bucles infinitos, aquel rostro de suyo perfecto. Con la felicidad tatuada en tu cara, sonriendo, suena el dulzón de tu voz. Con el eco de tu boca, de esos labios de fresas afables y cerezas. Con el brillo más puro del sol, cantas como un hada frente a mi cara:
¡¡Eres un imbécil, es un helicóptero. Comienza el concierto… Yeah!!


Ésos fueron los primeros síntomas del fin del invierno: Aquí dejo, al cuidado popular, esta buena música. A disfrutarla en el World Tour Youtube… Ja ja ja XD
El World Tour Youtube es auspiciado por mí, je je je! (más risas).